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Santa Fe – Ocurrió hoy en la Subcomisaria 3ra. De la Unidad Regional I donde un trabajador policial le reclamo por el racionamiento y otras condiciones de trabajo a su jefe y este le sacó el arma y lo envió a Medicina Legal para que lo sometieran a un tratamiento psicológico.

 

Por Alberto Martínez

Un hecho insólito y con ribetes claros de violencia laboral extrema se dio cuando el empleado que fue auxiliado por los compañeros de UTRAPOL de manera inmediata solicito condiciones de trabajadoras y fue encauzado ante Medicina Legal como un paciente psiquiátrico retirándole el arma.

 

 

El compañero es el Suboficial Marcelo Fernández que en la víspera a las 06:45 se presento a tomar su turno laboral y no recibió la guardia debido a las condiciones en que se halla la dependencia que para que se den una idea no tienen idea de cuantas motos y autos están secuestrados y a su custodia, no hay racionamiento, dormitorio, baño acorde,pululan las plagas (alacranes y mosquitos), en el patrio trasero la maleza tiene dos metros de altura, escasea el agua potable, la instalación eléctrica es deficiente y peligrosa, hay caída de mampostería a raíz de las filtraciones los días de lluvia y los obligan a conducir móviles oficiales sin licencia ni autorización respectiva entre otras cuestiones.

Ante esta situación que esta precedida por reclamos anteriores y sin evidenciarse solución, Fernández confecciona un acta donde denuncia todo lo narrado (ver acta) y solicita la presencia de la Agencia de Control Policial (ex Asuntos Internos) que toman a posterior el control de la situación administrativamente y realizan el inicio de una investigación a raíz de esa acta.

A manera de reprimenda, la jefa la subcomisario Raquel Ramos que cuestiona la solicitud de Fernández y le dice: “...Que te pensás que estas en el Hilton (hotel)..” y le ordena entregar el arma y lo envía a Medicina Legal a que vea a un psiquiatra. Increíble, reclama condiciones y lo prefiguran como loco.

Ya en Medicina Legal se constata que no había ninguna cuestión medica que imposibilitara no solo la prestación de sus servicio y de portar el arma es decir NO ESTABA LOCO, siendo enviado nuevamente a la dependencia. ¿Se comprende la maniobra?

Por la tarde este hecho “cuasi psiquiátrico” de pedir comida motivo la ira de la interventora de la Unidad Regional I que califico a Fernández de “Mala Leche” por su osadía de pedir lo que le corresponde y la Jefa de la %ta Zona la comisario Betina Cocuzza reunió a todos los jefes de dependencia para tratar este conato gastronómico. Mientras Fernández de sus compañeros esperaban sin ver soluciones.

Dentro de las cuestiones previas graves se halla la presencia de una empleada contagiada con Covid-19 a la que aislaron y al personal que tuvo contacto directo con ella (entre los que estaba Fernández) pese a la indicación de la autoridad santitaria la comisario Coccuza los obligo a seguir en el lugar contradicciones la orden. Un verdadero abuso.

Como resultado de este mal trago, el denunciante tuvo, según el servicio medico que lo antendió una “presión de mínima de quince” según le relataron. Este quizás sea el indicador mas claro de como afecta la situación al personal todo. Mientras ello ocurre, en la Jefatura de Unidad, la interventor y su séquito que tienen chef y cocina aparte, degustan platos y hablan boludeces, solo les falta la orquesta del Titanic.

¡El ultimo que apague la luz!

 

acta1

acta2

acta3

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Fuente: UTRAPOL Noticias

APROPOL Noticias

 

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