Rosario -  Corría el año 1942 y un oficial visionario, el Comisario Inspector Antonio Rodríguez Soto se hacia cargo de la dirección de la Escuela de Policía impulsada por el y que a partir de una justa medida en 1985 pasa a tener su nombre. HOY SU NOMBRE FALTA EN LA ANODINA DENOMINACIÓN DEL ACTUAL ISEP.
 
Por Alberto Martínez
 
El 31 de Agosto de 1864, se pone en vigencia el Reglamento de Policía Urbana y Rural. Este Reglamento que fuera sancionado por la Cámara de Representantes y aprobado por el Poder Ejecutivo Provincial determinó jurisdicción y competencia de la Policía, creó el cargo de Jefe de Policía en la ciudad capital entre otras decisiones adoptadas.
 
El 24 de Noviembre de 1896, se crea la Inspección General de Policía, dependiendo en forma directa del Ministerio de Gobierno. Se fundamenta su creación, en la necesidad de vigilar permanentemente el funcionamiento regular de las Policías de la Provincia, a tal fin se dispone de una oficina encargada de controlar y garantizar la seguridad pública. Eran obligaciones del Inspector General practicar seis veces al año inspecciones generales a cada policía departamental, a la vez de revistar el personal en  cumplimiento de sus deberes, controlar el estado del armamento, uniformes, racionamiento para la tropa y el forraje de sus caballos.
 
Hacia el año 1961, el gobierno del Doctor Silvestre Begnis mediante Decreto resuelve crear la Policía Rural y de Isla, posiblemente basándose en el antecedente real de el primer Reglamento urbano y por supuesto en las necesidades ciertas de control de amplias zonas  abandonadas de nuestro territorio provincial. 
 
A cien años 
 
La respuesta visionaria, lógica y eficaz, y el alcance del Reglamento de Policía Urbana y Rural, posiblemente condujeron a que el Gobernador de la Provincia Don SÁNCHEZ ALMEYRA, decreta en 1972, cien años mas tarde de aquel 31 de Agosto en que surgiera dicho reglamento, se instituyera como Día de la Policía de la Provincia, que hoy mantenemos y celebramos.
 
Los distintos matices de la vida de este siglo, conllevaron a cambios estructurales en la organización policial, creándose nuevos reglamentos y una necesidad impostergable: “La Ley Orgánica para la Policía de la Provincia”, promulgada a comienzos del año 1972. 
 
En los años posteriores y con el propósito de replantear el ordenamiento funcional en pos de ejercer un mejor contralor de la misión específica, se crean en el ámbito territorial, las diecinueve Unidades Regionales, bajo la dirección de la Jefatura de Policía de la Provincia con asiento en la Capital Provincial, formando un cuerpo centralizado en lo administrativo y descentralizado en lo funcional.
 
Con el fin de profesionalizar el accionar policial, hacia el año 1942, comienza a funcionar la Escuela de Policía de Rosario, mientras en el Departamento La Capital, en Junio de 1945 se crea la Escuela de Policía que capacitaría técnicamente a personal jerarquizado. Ante la necesidad de unificar el cuerpo policial proveyendo de oficiales altamente preparados en los aspectos jurídico-técnicos presente en todo operativo policial, en 1966 la Escuela de Policía de Rosario pasa a constituirse en Escuela de Cadetes de la Policía de la Provincia, que en 1985 recibe el nombre de “Comisario Inspector Antonio Rodríguez Soto”, en un sincero homenaje a quien fuera su primer Director. 
 
La Escuela de Sub Oficiales y Agentes “Agente Estanislao Sánchez”, fue creada por resolución Nº 018 de fecha16 de enero de 1973, siendo designado Director, el entonces Jefe interino de la Guardia Rural “Los Pumas” Insp. Mayor Dn. HÉCTOR JERÓNIMO BARBAROSSA. Tienen su asiento en la localidad de Santa Felicia y se constituyó como Escuela de Personal Subalterno. La Escuela de Policía de la Capital, evolucionó en los imperativos de un mayor perfeccionamiento, constituyéndose por Decreto del 1º de marzo de 1974, emanado del Gobierno de la Provincia en la Escuela Superior de Policía de la Provincia “Brigadier Gral. Estanislao López”.
 
Estas Instituciones dependían de la Dirección General de Institutos Policiales, sin duda motores generadores y renovadores de las filas policiales. 
 
El 18 de abril de 2006, el Gobernador de la Provincia Ing. Jorge Alberto Obeid, promulgó como ley del Estado la nueva “Ley Orgánica Policial” bajo el Nro. 12.521, donde rigen las disposiciones legales vigentes para el personal policial de la Provincia de Santa Fe; creando además, el Instituto de Seguridad Pública (IseP) bajo la Ley 12.333, donde convergen las distintas Escuelas de Policías, unificadas para el perfeccionamiento de la función policial. 
 
Aquí deliberadamente se da un golpe mortal al sistema de formación y perfeccionamiento policial que aun hoy seguimos pagando con vidas y bienes y que constituye el actual desafió a las actuales autoridades del instituto. Con esta destrucción planificada y ejecutada arteramente se pierde la denominación y lo que significaba la figura del Comisario Inspector Antonio Rodríguez Soto, de lo cual se cuentan numerosos “colaboracionistas” que pasaron por sus aulas y que de una manera u otra conspiraron para que ello ocurriera.
 
La figura de Rodríguez Soto
 
Según un trabajo de Ricardo Marconi Licenciado en Periodismo y Posgrado en Comunicación Política:
 
Antonio Rodríguez Soto, jefe interino de Policía a partir del 25 de febrero de 1945, nació en Rosario el 11 de agosto de 1902 y cursó estudios secundarios en la Escuela Industrial de la Nación, de dicha ciudad.
 
En 1921, al cumplir 18 años, ingresó en la policía de la provincia de Santa Fe, con la jerarquía de escribiente, primer grado correspondiente a la escuela de oficiales. Su primer servicio lo desempeñó en la actual seccional 2ª, tras lo cual cumplió diversos destinos en dependencias de seguridad similares del Departamento Rosario, esto es, en aquellas época, las comisarías 1ra., 2ª, 7ma, 22ª y 18ª.
 
Debido a su gestión, recibió en ese período felicitaciones de sus superiores, fundamentalmente por el esclarecimiento de destacados episodios delictivos con repercusión social.
 
En 1932 fue ascendido a auxiliar encargado, como jefe de la Subdivisión de Investigaciones, luego ocupó el cargo de Interventor de la Alcaldía y como jefe interino de la Guardia de Seguridad de Caballería, a la vez que se hizo cargo interinamente – en varias ocasiones – la Jefatura de Comisarías de Órdenes.
 
En 1937 ascendió a comisario. Su figura descollará en el marco interno de la institución policial y sus excepcionales virtudes se irán acrecentando en la continuidad de su carrera profesional, siendo artífice de acciones innovadoras que contribuyeron sólidamente a su propia evolución profesional.
 
A mediado de abril de 1942, Rodríguez Soto llegó a la Inspección de la 2da. Zona, con asiento en la ex seccional 6ta. Vale mencionar, entre otras, las felicitaciones recibidas con motivo de los resultados obtenidos en las investigaciones en la que resultó víctima de hurtos la Ferrocarril Compañía General de Buenos Aires.
 
También recibió una mención del Jefe de Policía Ángel B. Del Frade respecto de la investigación de las prostibularias academias de baile rosarinas. En este caso el consulado de Portugal en Rosario solicitó la misma para el funcionario policial que nos ocupa por sus condiciones personales. Los mencionados son sólo algunos ejemplos de los numerosos casos que sirvieron para que el alto jefe policial recibiera felicitaciones por su labor.
 
También podemos mencionar las que le cursó el juez de Instrucción, doctor Oscar Cantatore Van Straat, por el sumario instruido a Juan H. Greco, por violación, abuso deshonesto y corrupción en concurso real y, además, fue felicitado por los jefes policiales, contralmirante Tiburcio Aldao y del teniente coronel Rodolfo Lebrero, por el crimen de José Traini, entre otras.
 
Ocupó Rodríguez Soto la primera jefatura de la Oficina de Prensa, creada a partir de su iniciativa y ya como comisario inspector es nombrado como encargado de la Superintendencia de los cuerpos Guardia Especial y del Departamento Rosario.
 
Precisamente por tal nivel profesional , el ese entonces jefe de Policía de Rosario, el citado Del Frade, oriundo de Venado Tuerto, le encomienda la tarea de generar y organizar, en Julio de 1942, la Escuela de Policía de Rosario, inaugurada el 12 de octubre del mismo año, la que comenzó a funcionar en Arijón 420, en un acto presidido por el gobernador de Santa Fe, Doctor Joaquín Argonz; el ministro de Gobierno e Instrucción Pública, doctor Lorenzo de la Torre y el mencionado jefe de Policía, entre otras autoridades.
 
La dirección del establecimiento educativo fue otorgada a Rodríguez Soto, quien dispuso el inicio de la actividad con cursos simultáneos de cadetes, guardia especial, el meritorio para escribientes y oficiales inspectores, uno superior para auxiliares y subcomisarios y otro especial para aspirantes a agentes, cabos y sargentos.
 
La carrera de Rodríguez Soto continuó con la creación de la División Judicial y en 1943 es nombrado Jefe de Policía del Departamento Villa Constitución. Posteriormente, 1944 regresa a Rosario, donde cumple tarea en la División Seguridad; en diciembre del mismo año es nombrado secretario general de la Jefatura de Policía y en marzo de 1945, por Decreto Nº 9915 es nombrado Jefe de Policía del Departamento Rosario, oportunidad en la que no sólo desarrolló una importante gestión en el área de seguridad, sino que, además, hizo lo propio en la faz institucional, creando la División Técnica y Sanitaria, dando inicio a la Policía Científica.
 
En septiembre de 1945, por instrucción de la Secretaría de Trabajo y Previsión, inició una mediación conciliadora para levantar un paro que afectaba las actividades rurales, lo que logró el 6 de septiembre 1945, tras una reunión con obreros y patrones. Logró un aumento de sueldos del 20% y un estudio de las condiciones laborales. También le cupo una exitosa intervención con los obreros de la cerámica y la patronal, esto es P. Oltolini e Hijos.
 
Lo propio ocurrió con los patrones, talleristas, ojaladores y planchadores de ropa. En Noviembre de 1945 renuncia a su cargo, tras 23 años de gestión.
 
De inmediato cubrió el cargo de secretario de la Cámara de Senadores de la Provincia de Santa Fe, renunciando en 1946, para ingresar al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, con el cargo de agregado y vicecónsul, siendo destinado a Nueva York, luego a Tarragona, España, mediante decreto del 6 de noviembre de 1947 y al viceconsulado de Pamplona, en el referido país, por decreto del 20 de marzo de 1948.
 
Regresó posteriormente a la chancillería de Argentina, por decreto del 15 de abril de 1952, finalizando su carrera diplomática en la División Planificación del gabinete político – jurídico. Su fallecimiento se produce en 1975, en la ciudad de Buenos Aires.
 
Foto: Instituto de Seguridad Pública Isep (Leandro N. Alem 2050, Rosario) En 1942, el comisario inspector Antonio Rodríguez Soto creó la Escuela de Cadetes, sentando las bases de la formación del personal policial con el objeto de mejorar la prestación del servicio de seguridad. En esta primera etapa la institución tenía sede en la calle Arijón al 420. En 1975 se trasladó a calle Alem en la dirección citada”.
 
Fuentes consultadas: Archivo General de Santa Fe / Ricardo Marconi (Licenciado en Periodismo. Posgrado en Comunicación Política. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)
 
APROPOL Noticias