San Salvador (Jujuy) - Tras la intervención en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional Jujuy, en la que fueron detenidos dirigentes estudiantiles, el mandatario se despegó del hecho. “Repudio la incursión de la Policía en Facultad de Agrarias”, dijo.
 
El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, tomó la decisión de separar de sus cargos a los responsables del operativo policial llevado a cabo en el predio de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional Jujuy (Unju), donde se realizaba un evento estudiantil que culminó con dos detenidos, generando muchas controversias.
 
"Repudio la incursión de la Policía en Facultad de Agrarias. Dispuse la separación de los responsables. Llegaré al fondo del tema", escribió el mandatario jujeño en las últimas horas del último viernes en su cuenta de Twitter desde Tarija, Bolivia, tras participar de un encuentro de la Zona de Integración del Centro Oeste Sudamericano (Zicosur).
 
Morales se quejó del polémico operativo que detuvo al presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrarias, Joaquín Quispe, y al alumno Ignacio García, durante un asado que se realizaba en la madrugada del jueves en el predio universitario ubicado en el barrio Los Naranjos de la ciudad de San Salvador de Jujuy.
 
En otro mensaje, expresó "la solidaridad activa desde mi gobierno para reparar el daño producido por el accionar policial" y pidió "disculpas a los compañeros detenidos".
 
"Nunca desde que militaba en Franja Morada ingresó la Policía Provincial en la Universidad. Una vergüenza que pase en mi Gobierno", sostuvo en coincidencia con el reclamo que las mismas autoridades de la Universidad y distintos organismos realizaron al repudiar el ingreso al predio y por ende la "violación de la autonomía universitaria".
 
Finalmente, volvió a remarcar que llegará "hasta las últimas consecuencias contra los responsables de la vergonzosa incursión de la policía".
 
"Intervención ilegal"
 
El operativo policial generó versiones encontradas, en las que autoridades del establecimiento educativo y docentes universitarios denunciaron que la intervención de las fuerzas de seguridad provincial fue "ilegal".
 
En tanto, desde el Ministerio de Seguridad de la provincia se difundió el último viernes un comunicado en el que se indicó que  se actuó en función de un llamado por "ruidos molestos" y por la infracción a normas contravencionales al realizar una "fiesta" sin la correspondiente autorización policial.
 
Hasta el momento, si bien se anunció la separación de sus cargos de los responsables del operativo, las autoridades provinciales informaron que solo un "oficial en jefe fue separado de su cargo hasta tomar conocimiento cabal de lo ocurrido" y que "se están instruyendo actuaciones sumarias administrativas para establecer el grado de responsabilidad que le cabe cada uno de los funcionarios policiales que intervinieron en el hecho".
 
Por su parte, Quispe difundió un escrito sobre lo ocurrido en el que sostiene  que se trató de un acto "desmedido e injustificado" que "no debe quedar impune".
 
Agregó que el evento, considerado por las fuerzas policiales de Jujuy como una "fiesta" que infringía la ley contravencional de la provincia por carecer de autorización policial, era un "agasajo para los ingresantes de la unidad académica", algo habitual en el ámbito universitario, y que incluso coincidió con el relato de los hechos que hizo ayer el decano de la Facultad de Ciencias Agracias de la Universidad Nacional de Jujuy, Mario Bonillo.
 
El estudiante contó que cerca de la hora 1.30 constató la presencia de personal de la policía en el portón del predio que le solicitó "autorizaciones policiales" y que respondió contar con "las autorizaciones jurisprudentes correspondientes para el evento en el ámbito de la facultad".
 
En su relato Quispe señaló que uno de los policías con "total prepotencia" le dijo que "querían hablar con otro encargado" y que no iban a dialogar con él aludiendo que se encontraba en "estado de ebriedad", lo cual quedó desacreditado en el examen toxicológico realizado por el médico policial ya que "dio negativo", según la versión del estudiante.
 
En una situación cada vez más tensa, el dirigente estudiantil detalló el ingreso "violento" de "aproximadamente diez agentes, trotando, con armas largas en mano en dirección de los estudiantes", y denunció que varios efectivos lo arrojaron al suelo dándole "rodillazos y patadas" y lo arrastraron por el playón de la facultad hacia el móvil, "golpeándolo constantemente" en el trayecto.
 
Fuente: Télam