Rosario - Los penados eran novatos de la PAT, mientras que la absuelta era una oficial del Comando y estaba acusada de tirar un balazo a la cabeza de la víctima.
 
Con las condenas de un policía a 6 años y medio de prisión por homicidio culposo, es decir cometido sin intención; y las penas de 3 años y 8 meses de cárcel a otros tres agentes por abuso de arma, terminó ayer el juicio oral y público por el crimen de Jonatan Herrera, el joven de 23 años que en enero de 2015 fue asesinado en Ayacucho y Seguí por uniformados que perseguían a un ladrón. La víctima lavaba el auto en la puerta de su casa cuando fue alcanzado por tres balas, una de ellas en la cabeza y cuyo responsable sigue impune ya que la agente del Comando Radioeléctrico acusada de dispararla (a partir del hallazgo de una vaina que correspondía a su arma) fue absuelta por falta de pruebas.
 
Las razones por las cuales el tribunal integrado por Juan Carlos Curto, Rodolfo Zvala y Juan José Alarcón llegaron a esa resolución tras un extenso debate se conocerán el 25 de abril. En ese lapso se redoblarán las críticas a una investigación signada por la contaminación de la escena del crimen y la aparición de una bala mortal supuestamente disparada por una empleada del Comando.
 
El fallo será apelado por las querellas mientras algunos de los defensores esperarán a leer los fundamentos para decidir si elevan quejas.
 
Muerte absurda
 
Minutos después de las 15 del 4 de enero de 2015 un patrullero del Comando cruzó a Brian Vespucio en San Martín y bulevar Seguí. Luego de asaltar una juguetería de la zona, el joven huía en una moto de la que cayó al llegar a Alem y Seguí. Continuó el escape a pie hacia Ayacucho y en el camino se sumó otra chata del Comando con tres ocupantes.
 
Los efectivos se tirotearon con Vespucio y lo alcanzaron en Ayacucho y pasaje Villar. Allí vivía Jonatan, que lavaba su Volkswagen Gol frente a la puerte de su casa. La persecución fue advertida por agentes de la Policía de Acción Táctica (PAT) que iban en un colectivo de la línea 133 y bajaron para sumarse al procedimiento.
 
En 52 segundos Vespucio terminó baleado y detenido en la puerta de la casa de Herrera. A unos metros cayó Jonatan, que había buscado refugio tras un árbol y lo alcanzaron tres balazos: en un pie, en la arteria hipogástrica y en la cabeza.
 
Por el hecho en principio fueron detenidos cuatro agentes de la PAT que hacía apenas unos meses habían egresado del Instituto de Seguridad Pública: Ramiro Rafael Rosales, de 26 años; Francisco Javier Rodríguez, de 21; Luis Sosa, de 23; y Jonatan Gálvez, de 22. Recién un año y medio después fue detenida la agente del Comando Gladys Beatriz Galindo, de 37 años, a quien se le atribuyó el balazo letal en la cabeza.
 
Fuente consultada: La Capital